Un niño contra la FIFA

AlejandroAlejandro Urrea, jugador colombiano del Pozuelo, de 16 años, libra una batalla jurídica que amenaza con derogar el régimen de control de menores en el fútbol

*****Luz María Arango y su hijo Alejandro Urrea Arango en los campos del Pozuelo.

El Bosman de Pozuelo es un muchacho de pelo trigueñoy largos miembros embutidos en unos leotardos y una camiseta negra que emplea para protegerse del roce abrasivo del plástico y la goma del campo de césped artificial. Es portero. Se llama Alejandro Urrea Arango. Nació en Medellín hace 16 años y el verano pasado estaba jugando con sus amigos en el Formantioquia, un club de barrio, cuando le llamaron por teléfono. Era Luz Arango Uribe, su madre, desde España, donde se encontraba de viaje visitando a un familiar. “Mi madre”, recuerda, “me preguntó si estaba dispuesto a venir a España a tener una experiencia de vida en otro país y en otra cultura. ¡Y claro, uno piensa en España y piensa en el fútbol!”.

Madre e hijo obtuvieron el permiso de residencia legal y se establecieron en Pozuelo (Madrid), uno de los municipios con mayor renta media de España, según el INE. Corría el mes de septiembre. Alejandro se inscribió en el colegio Everest y fue a probarse al equipo juvenil del Pozuelo. Le hicieron el reconocimiento médico. Lo admitieron. Se preparaba para jugar cuando la Real Federación de Fútbol de Madrid (RFFM) rechazó su ficha argumentando que incumplía el artículo 19 del Reglamento de la FIFA sobre Transferencia de Jugadores, puesto que todo menor extranjero debe aportar “contrato de trabajo del padre y de la madre debidamente firmado”.

Alejandro reaccionó con optimismo. “Llevaba entrenando un mesesito”, dice, “Imaginé que no era un problema grave”. No sabía que en virtud del artículo 19, la FIFA penalizó al Barça, al Atlético y al Madrid, tres de las instituciones más potentes del fútbol, por fichar menores extranjeros sin justificar el trabajo de los padres. Madrid y Atlético, amenazados con no fichar hasta 2017.

Los intereses que defiende Alejandro Urrea Arango, el joven de 16 años que ha impugnado las normas de la FIFA ante la justicia ordinaria, coinciden con los intereses de los grandes clubes europeos, que se sienten maniatados para incorporar menores extranjeros a sus canteras pero no se atreven a cuestionar las normas del máximo organismo del fútbol por temor a las represalias del sistema.

España es el país más represaliado por la FIFA en su cruzada por imponer el artículo 19 del Reglamento sobre Transferencia de Jugadores. Primero, con la sanción al Barcelona, impuesta en 2014, por la cual prohibió al club catalán realizar fichajes durante un año y le obligó a pagar 370.000 euros de multa. Luego, con su sanción al Madrid y al Atlético con la prohibición de fichar hasta 2017, publicada el 15 de enero pasado y recurrida por los clubes en apelación. En espera de una resolución definitiva, Atlético y Madrid obtuvieron la suspensión cautelar del castigo.

Suiza, capital europea de las finanzas, es un símbolo de la acumulación de riqueza. Pero el legislador suizo que redactó el artículo 19 no contempló la posibilidad de que existan familias lo suficientemente ricas como para mantener un buen nivel de vida sin necesidad de trabajar. Familias como los Urrea-Arango, cuyo hijo quería jugar al fútbol en el Pozuelo y la FIFA se lo impidió blandiendo una norma cuyo espíritu es evitar la explotación infantil. Colaboración, Profesor, Venancio Ponce. Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

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