¿Podrá Shohei Ohtani revolucionar el béisbol como lanzador y bateador?

Mientras Dave Winfield se acercaba al final de una carrera que lo llevaría al Salón de la Fama, siempre expresaba que había algo que lo hubiese gustado hacer.

“Me habría encantado lanzar en un juego”, dijo. 

Uno habría sido suficiente para él. Saben, sólo para demostrar que sí podía hacerlo. Ya había lanzado con la Universidad de Minnesota y pensaba que no podía ser tan complicado.

Winfield nunca tuvo esa oportunidad, así que siempre lo recordaron como un Salón de la Fama que dejó su huella en el béisbol con su guante, sus piernas, su bate y su brazo. Pero no pudo lanzar.

Posiblemente no haya un jugador activo o retirado que Winfield que aprecie más lo que está tratando de hacer el japonés Shohei Ohtani.

O podría ser John Olerud, quien lanzó y jugó la primera base, con muy buenos resultados en ambas posiciones, en la Universidad Estatal de Washington. Algunos cazatalentos lo veían primero como pitcher y después como bateador. Olerud tampoco estaba seguro de qué camino tomar.

Después de que los Azulejos lo seleccionaron en la tercera ronda del draft de 1989, Olerud observó cómo en una práctica en los entrenamientos primaverales los pitchers fueron enviados a un terreno y los bateadores a otro. Olerud se fue con los bateadores, pero siempre pensó que en algún momento lo llamarían para practicar con los lanzadores. No fue así. Su carrera de 17 temporadas en las Mayores, que incluyó un título de bateo y dos anillos de Serie Mundial, se desarrolló siempre como bateador.

Si Winfield o Olerud estuviesen ahora en la universidad, los escuchas probablemente los verían de otra manera. En vez de debatir si les convendría batear o lanzar, seguramente les darían la oportunidad de explorar ambas opciones.

Ese es el impacto que Ohtani podría tener en las Grandes Ligas. Para resumirlo en pocas palabras, tiene el potencial para cambiar el béisbol.

Nadie está seguro de cómo le irá, o si funcionará del todo. Los abridores tienen un régimen de trabajo tan estricto -correr, levantar pesas, lanzar- entre aperturas, que mucha gente no tiene claro cómo es que Ohtani podría hacer sus rutinas de pitcheo y después jugar un partido jugando defensa o como bateador designado.

Eso es lo que descubriremos en el 2018. Ohtani está insistiendo en tener la oportunidad de hacer ambas cosas. Lo logró en Japón, y con éxito, durante las últimas cinco temporadas. En ese lapso abrió como lanzador al menos 20 juegos tres veces con 1.076 de WHIP, mientras dejaba .859 de OPS en 1,170 visitas al plato como bateador.

Pero nadie desde Babe Ruth ha tenido éxito haciendo lo que pretende hacer Ohtani. 

Y aun para Ruth, aquello duró poco. Ruth acumuló 543 visitas al plato en su última temporada con los Medias Rojas (1919) y también lanzó en 17 juegos. Cuando Boston lo vendió a los Yankees al terminar aquella temporada, su carrera como lanzador básicamente terminó.

El béisbol ya se estaba moviendo en esta dirección, y una nueva camada de ejecutivos veía el juego de forma distinta. 

Los Rays utilizaron la cuarta selección del draft del 2017 para elegir a Brendan McKay, de la Universidad de Lousville. En su primera temporada como profesional este verano pasado, abrió seis juegos como pitcher y disputó 36 cotejos como primera base o bateador designado.

Los Dodgers habían observado la trayectoria de Brett Eibner como bateador y lanzador en la Universidad de Arkansas. Los Reales lo seleccionaron como bateador en el 2010, y así lo vieron los Atléticos cuando lo adquirieron en el 2016. Después de que los Dodgers lo consiguieron en un cambio la temporada muerta pasada, lo mandaron de vuelta a las menores para que trabajase como pitcher.

La transición de Eibner se ha visto detenida por una operación Tommy John, pero cuando regrese en el 2018 todavía podría recibir ambas oportunidades. Si lo consigue, básicamente le ahorraría a los Dodgers un puesto en el roster llenando dos vacantes.

Otros jugadores lo han intentado. Brooks Kieschnick lanzó en 74 juegos y tuvo 144 visitas al plato con los Cerveceros entre el 2003 y el 2004. Willie Smith, mayormente jugador de posición, disputó 691 partidos, lanzando 29 veces con cinco equipos en los años 60 y principios de los 70.

El jardinero Jason Lane bateó 26 jonrones para ayudar a los Astros a llegar hasta la Serie Mundial en el 2005. Cuando su carrera entró en un bache, regresó a las menores y empezó de nuevo como serpentinero. Había realizado ambas tareas en la Universidad del Sur de California, y llegaría a lanzar tres juegos por los Padres en el 2014 antes de retirarse en el 2015.

Pero nadie desde Babe Ruth hace 99 años ha tenido éxito haciendo lo que tratará de hacer Ohtani. Cada jugador, coach, cazatalentos y manager estará prestando atención. Si el joven japonés puede lograrlo, el impacto en el béisbol será tremendo. 

Y David Winfield estará muy pendiente. Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

latigomoraga17@hotmail.com

Sígueme en Twitter como:@GregMoraga

Diseño Web: Javier Bustillo

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*