Miss Universo Trump

MissLos concursos de belleza, al igual que la industria discográfica, los periódicos y la editorial, se han visto obligados a reinventarse. Lo más oxidado del concurso de belleza es la asociación con la idea de la mujer objeto. Por eso en el Miss Universo 2016, que la noche de este domingo vive su noche más importante, la de la coronación, el lema es Belleza con Seguridad y sus candidatas ya no responden a pruebas que generan burlas acerca de su inteligencia.

No, este año las aspirantes a ser la mujer más bella del Universo tienen que responder a temas cruciales. Por ejemplo, a Miss México le preguntaron por Trump y la muralla. “Si me corono Miss Universo seré un ejemplo más de que los mexicanos no somos como lo que él dice”, respondió Kristal Silva.

Al mismo tiempo, Manila, la capital donde se celebra el concurso, es como otra miss. Fascinante, magnética, misteriosa. Para un español, la emoción crece cada segundo, porque es un país casi al fin del mundo donde la Ñ es importante. Porque Manila fue la segunda perla de la corona española (la primera La Habana) y ambas se “perdieron” en el mismo fatídico año,

  1. Pero la presencia cultural española persiste no solo en el idioma sino en la comida: mucha de la alimentación filipina es a base de guisos contundentes pero aderezados con vegetales sur asiáticos. Y también en la arquitectura, como lo demuestran cuadras, iglesias, patios en la ciudad colonial de Intramuros. No es tan bella como La Habana o San Juan de Puerto Rico pero es su enigma sur asiático lo que embruja y también perturba.

Hay otro elemento perturbador en este Miss Universo y es el fervor con que lo viven los filipinos que se comportan ante este desfile de mujeres con la misma pasión irracional que tienen los forofos de fútbol por sus equipos. Las redes sociales se aprovechan de ese fervor y fomentan polémicas donde miles de seguidores o haters se despachan atacando, insultando a todos los que osan criticar a sus favoritas. Algunos de esos debates en las redes llegan hasta las Misses y terminan por fomentar un nuevo narcisismo: el generar más agresividad para que sigan hablando de ti. La polémica como un arma para ganar un concurso de belleza.

Rodeado de esa polémica, Donald Trump también reina en este Miss Universo. Precisamente porque es el primero que se celebra sin que él sea su propietario. Después de sus declaraciones contra los mexicanos y latinos al principio del 2015, cadenas de televisión norteamericanas y patrocinadores retiraron su apoyo a Trump y decidieron no emitir la coronación.

Trump hábilmente negoció los derechos y se deshizo de su participación y apostó por, a su manera, otro tipo de corona: convertirse en el presidente más protestado de los Estados Unidos. Siempre hábil con la polémica, cual si ella fuera la ideología de nuestro tiempo, Trump debe estar casi tan pendiente de este Miss Universo en Manila que del próximo tweet que desea enviar.

Por eso, mientras se escriben las últimas quinielas de quién será la próxima Miss Universo, muchos nos preguntamos si Trump la recibirá en la Casa Blanca si es una representante de un país que no le guste.

Pase lo que pase la noche del domingo, el Miss Universo celebrado en Manila 2017 habrá conseguido su objetivo. El certamen de belleza no es algo tonto, baladí. También forma parte de esta nueva era. Escritor español nacido en Venezuela. ESCRITO: BORIS IZAGUIRRE NUEVO HERALD). Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

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Diseño Web: Javier Bustillo

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