La reivindicación de la mujer real, abusos y racismo: el videoclip de la discordia

La celulitis de su trasero y once segundos de reivindicación. La combinación de ambos elementos ha sido el motivo por el que la estrella del pop más famosa de Brasil, Anitta, se ha convertido en el centro de la polémica. Una atención justificada si se contabilizan las veces que los artistas y celebrities se dejan ver al natural en sus vídeos profesionales. La cantante, conocida por sus contundentes respuestas a las críticas sexistas a sus vídeos, dio orden de no retocar el inicio de su último videoclip, Vai Malandra, en el que un primer plano deja al descubierto la acumulación -como en tantos otros cuerpos-´de celulitis en sus glúteos y cartucheras.

Tan solo diez días han sido suficientes para que más de 68 millones de personas vieran su videoclip. Al primer plano de su trasero le preceden una muestra de twerking a manos de la propia Anitta, un grupo de mujeres en una azotea con cinta adhesiva como único atuendo para conseguir un marcado bronceado y varios azotes a la artista por parte de los raperos que participan en la canción, todo ello para culminar con una gran fiesta en las calles de una favela.

 

La prensa del país se ha hecho eco de la “iniciativa” de Anitta de exhibir su culo al natural y, mientras algunas cabeceras señalan que el paso de la cantante es el inicio de una nueva moda y símbolo de un “nuevo feminismo”, otras critican los tintes “machistas” del vídeo.

La artista, por su parte, explicó al rotativo O’Globo que el motivo de su decisión fue la reivindicación de la mujer real. “Estoy feliz por el impacto positivo que [la celulitis] tuvo en las mujeres. Debemos unirnos y parar de juzgar los cuerpos y las elecciones de las otras”, declaró.

La otra polémica: el ‘Harvey Weinstein de la moda’ dirigió el vídeo

Pero la polémica va mucho más allá. A los detractores de su celulitis se sumaron aquellos que criticaron la elección del director del vídeo, Terry Richardson, considerado como el ‘Harvey Weinstein de la moda’.

Richardson, acusado de abusos sexuales desde 2014, había sido vetado recientemente por destacados magazines, como ‘Vogue’ o ‘Vanity Fair’. Entre sus víctimas hubo una española, Minerva Portillo, quien denunció a La Vanguardia los abusos a los que la sometió el afamado fotógrafo. Richardson nunca ha reconocido los delitos de los que se le acusan.

Ante el revuelo, Anitta aseguró en un comunicado que antes de tomar la decisión de fichar a Richardson el equipo “estudió todas las posibilidades” tras pedir asesoramiento jurídico; y subrayó que el videoclip de Vai Malandra no era resultado del trabajo de una sola persona.

Las trenzas, una mala elección por “apropiación cultural”

La comunidad negra también tiene algo que decir sobre el último trabajo de Anitta. Algunos la han acusado de aprovecharse de la cultura negra cuando le conviene por las trenzas que luce en el videoclip cuando -según aseguran otros- se somete a tratamientos para blanquearse la piel.

Y con todo, el debate continúa.  Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

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