¿La caza ha terminado?

Tiger***** El mundo del golf desconfía de que el multicampeón, Tiger Woods, sea capaz de alcanzar ya los 18 grandes de Jack Nicklaus.

El objetivo se ha vuelto inalcanzable. Quizás sea plantable para Rory McIlroy, el nuevo mesías del golf mundial, pero el principio sobre el que se ha postulado este deporte durante casi dos décadas, que Tiger Woods superaría a Jack Nicklaus en el número de victorias en el Grand Slam, 18, se han ido al traste.

“Creo que su margen de tiempo se ha acabado”, dijo Colin Montgomerie el domingo por la noche en el Bridgestone, el torneo en el que Woods se tuvo que retirar con dolores en la espalda, expresando así el sentir colectivo que respiran sus colegas en estos momentos. Por precedentes, rivales y, sobre todo, la salud del golfista más trascendente de la historia no hay argumentos para rebatirlo.

Y quizás lo haga sin Tiger, que aún no ha confirmado su presencia. Si participa, será mermado – “sólo voy a intentar salir”, dijo sin despejar las dudas-, lo que le descarta para el triunfo. A día de hoy no está para competir con McIlroy, el golfista que hace más de 300 metros de media en Akron con el driver, Adam Scott, Sergio, Rose, ni ninguno de la generación que creció admirándole y que ya se ha despojado de los complejos.

En esa tesitura, sin ningún torneo del Gran Slam que exponer en los últimos seis años y medio – nunca nunca Nicklaus estuvo tan seco, ni en el descabalgado Masters de 1986, con 46 años -, Tiger parece haber perdido la batalla, especialmente por la preocupación que provoca su espalda y que se ha sometido en los últimos 20 años a cuatro operaciones de rodilla.

Complicada lesión

“La zona lumbar es la más crítica para un golfista”, asegura Álvaro Zerolo, fisioterapeuta del European tour. “Y, desde luego, las operaciones en la rodilla tampoco ayudan, pero Tiger siempre ha ido a tope con el swing e incluso, aunque es un debate que yo mismo tengo, se ha podido entrenar hasta demasiado”.

La violencia con la que Tiger hace el swing complica todavía más su futuro rendimiento. De hecho, el cuerpo médico que le trató en Utah y todos cuantos conocieron de cerca la lesión de la megaestrella se sorprendieron cuando volvió a jugar en junio. “La mayoría aún no se pueden creer que esté aquí”, contó el pasado miércoles. “Pero cuando cumples todos los protocolos a la perfección, todo vuelve a su sitio. Y yo he sido capaz de volver, aunque me falta mejorar el físico y la explosividad”.

Zerolo, no obstante, tampoco descarta que juegue en Vahalla. “Si es sólo un lumbago, puede estar perfectamente en tres o cuatro días”, dice el próximo fisioterapeuta oficial del equipo europeo de la Ryder que establece una comparativa con el fútbol para añadir que “igual que por sobreuso los futbolistas que se retiran por lesión acaban con artrosis en la rodilla, en el golf pasa en la zona lumbar”.

Lo que estalló no fueron sus drivers, como en otro tiempo cuand gobernaba con puño de hierro el golf mundial, si no su espalda. Se dejó caer desde el talud de un bunker a la arena, un metro, no más en el hoyo 2 y sufrió espasmos hasta que en el hoyo 9 abandonó. “No lo entiendo, otra vez es el mismo dolor en el mismo sitio”, lamentó.

Y se marchó en su avión en busca una solución de urgencia, mientras las críticas sobre su futuro – no sólo es esta temporada – llenaban los artículos de los críticos. Algunos, en Inglaterra, de dudoso gusto se referían a los gestos del domingo como los de “un viejo con artritis”. Respeto a una leyenda. Editor, catrachosports.com

Diseño web: Javier Bustillo

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