Gatlin, un campeón bajo sospecha

Bolt******* El triunfo de Gatlin ante Bolt en la final de 100 pone en la cima a un atleta reincidente en dopaje e incomoda a la IAAF: “No es el mejor guión”

 

Alta tensión en la rueda de prensa posterior al insospechado epílogo del que había de ser el fin de fiesta de Usain Bolt. Un campeón, Justin Gatlin, incómodo, asaltado a preguntas que ponían en duda su legitimidad.

Y un ídolo derrotado, Bolt, también susceptible al clima enrarecido, que se tomó más que mal una pregunta lógica pero incómoda. “¿Las peores marcas vistas esta temporada (se ganó la final con 9”92, un tiempo digno de una final de hace un cuarto de siglo) tienen relación con el aumento de las medidas antidopaje? “Es una pregunta muy irrespetuosa”, saltó Bolt, jamás señalado por los controles durante su carrera.

Es lo que ocurre cuando la corona mundial de los 100 metros pasa del Rey Midas del atletismo a un atleta discutidísimo, que tuvo su primer lío con el dopaje hace 15 años y que nunca confesó explícitamente su culpa. “No es el mejor guión”, reconoció a regañádientes Sir Sebastian Coe, presidente de la IAAF.

“No elogiaré el hecho de que alguien con dos sanciones encima se haya llevado uno de los mayores premios del atletismo, pero las reglas dicen que (Gatlin) puede competir”, expuso a la BBC. Coe es partidario de sanciones de por vida, algo que le evitaría situaciones como ésta.

Gatlin elevó el tono de voz para responder a sus críticos: “¿Qué justifica que me tratéis como a un chico malo? ¿Os hablé mal alguna vez? ¿Qué estoy haciendo mal¿ Doy la mano y felicito a quien me gana. Los medios quieren convertirme en el malo y a Usain en un héroe, vale. Fui castigado, pero hoy estoy orgulloso de mí”.

Memoria celular

Esos críticos a los que menciona Gatlin le ponen como ejemplo de una cuestión espinosa, destapada por varios trabajos científicos: la capacidad de los esteroides anabolizantes -como la testosterona que se halló en su organismo en 2006- de mantener un efecto en el organismo durante muchos años después de su período de ingesta, que se traduciría en una mejora del rendimiento a largo plazo, una vez se está teóricamente limpio. Un mecanismo de memoria celular que sigue produciendo beneficios podría explicar, aunque no está probado, que Gatlin lograse a partir de 2010, cuando acabó su suspensión de cuatro años, mejores marcas que las que logró cuando los controles le señalaron como tramposo.

 

El expediente de Gatlin, 35 años y cuatro mayor que Bolt, dista mucho del perfil de limpieza que desea la IAAF. En 2001, con 19 años, ya daba positivo por anfetaminas y fue suspendido dos años, pero se libró dando la culpa a un medicamento para combatir un síndrome de déficit de atención y fue rehabilitado, lo que impidió que fuese sancionado a perpetuidad por reinccidente cuando cinco años más tarde ‘pitó’ la máquina por segunda vez: testosterona, una vez ya había sido campeón olímpico de 100 en Atenas 2004 y del mundo de 100 y 200 un año después.

Salvó aquellos títulos, pero no se libró de una sanción de ocho años que después se redujo a cuatro. En su momento echó la culpa a una conspiración de su masajista, pero costaba creerle, porque trabajaba con uno de los técnicos de peor reputación, Trevor Graham, cuya cuenta de discípulos suspendidos por dopaje se acercaba a la decena. Editor, catrachosports.com Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692 latigomoraga17@hotmail.com Sígueme en Twitter como:@GregMoraga Diseño Web: Javier Bustillo

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