Federer aprovecha la debilidad física de Nadal para ganar en Shangái

Roger Federer le ha sabido tomar la medida al juego de Rafael Nadal. Ya no es casualidad que el suizo se haya impuesto en los cinco últimos precedentes, el de hoy marcado por el estado de Nadal, aunque también es cierto que todos ellos fueron en superficie dura, la mejor para Federer y la peor para Rafa y sus articulaciones.

La cancha central del Qi Zhong es la más rápida de todos los Masters 1.000 y el campeón de 19 grandes sacó petroleo de ello desde el primer punto. El número 1 mundial no estaba lo suficientemente explosivo para plantar cara a un rival que se desplegaba con demasiada rapidez incuso para él.

La final estuvo muy condicionada por el estado físico del español, derrotado por 6-4 y 6-3, aunque desde fuera se pudiera apreciar una buena versión de Federer, un tenista que ha dado una lección de hacer un calendario de 10 torneos, a sus 36 años, y seguir optando al primer puesto del ranking a finales de temporada. Suma seis títulos en 2017 para un total de 94.

Tras su victoria en Shangái, que eleva su lista de TMS a 27, a tres del tope de Novak Djokovic y Nadal, la renta entre el campeón del torneo y el finalista es de 1.960 puntos, todo un mundo. Pero está por ver el calendario de Rafa a partir de ahora: está apuntado a Basilea y París-Bercy es un Masters 1.000 que se puede saltar porque no tiene la obligación de acudir, antes de la cita de maestros de Londres, el único gran evento que falta en su palmarés.

En ocho minutos, el marcador ya reflejaba un 2-0 para Federer, una señal inequívoca de quien mandaba en el marcador. Nadal, que sólo había perdido dos saques en toda la semana, en la semifinal con Marin Cilic, cedía el primero de la final. Las razones estaban a la vista: saltó a jugar con un estabilizador rotuliano en su rodilla derecha y su movilidad no era la misma que en el inicio de la gira asiática y tampoco que en el inicio del TMS chino. 10 partidos en 13 días eran demasiados e incluso Roger comentó en la previa de Shangái que le había sorprendido ver a su más directo adversario en la gira asiática.

Una vez el tenista de Basilea tuvo ventaja en el tanteo se dedicó a mantenerla con solvencia en su servicio. Rafa no disfrutó de una sola pelota de rotura. Cuanto más débil veía Federer a Rafa, más alto era su porcentaje de primeros saques.

Se llevó el primer set en apenas media hora. Estuviera como estuviera el cuerpo de Nadal, él iba a luchar hasta el final, como siempre. Roger esperaba cada uno de sus tiros porque eran previsibles. A pesar de todo, el balear se puso por primera vez por delante en el marcador con 0-1 en la segunda manga.

Federer estaba tranquilo porque sabía que, esta vez, el paso de los minutos en pista le favorecía. Los errores no forzados del español desde la línea blanca venían por pegarle a la pelota un segundo tarde.

 

El segundo favorito del cuadro se aproximaba a su segunda corona en Shangái, la primera había sido en 2014, mientras que a Rafa se le sigue resistiendo este TMS, tanto como Miami y Bercy. Sólo el carácter ganador del español le mantenía en pie. Su movilidad era reducida por la rodilla. Apenas podía correr hacia delante.

Roger no lo celebra

En el quinto juego de la continuación, Federer firmó la sentencia y casi ni lo celebró porque ya empezaba a intuir las circunstancias en las que estaba ganando. Sigue abierta la pelea por el cetro ATP en 2017. Roger, que dominaba el cara a cara en las finales sobre cemento por 10 a 9, sumó una más para dejar el balance general en 23 a 15. El físico de Nadal marcará cuando se verá el siguiente capítulo. Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

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