Escrito de Miguel Ángel Arcia Mendoza. ¡Oooh, Alexis, hermano mío! ¡ Michangelo

ArguelloSu carisma, aura o ángel, deleito y encanto a estrellas del mundo entero…!!!

La vida de Alexis Argüello ─a mí juicio─ quedó como una mina que fue explorada. Se abrió pero dejó acertijos provocadores de conjeturas, hipótesis atrevidas y peligrosas aseveraciones. De él, aún quedan incógnitas, sentimientos y relatos dispersos.

Cienes de personas se me han acercado buscando la respuesta a diferentes preguntas que se convierten en curiosas intrigas. Buscando, unos; y señalando con mucha seguridad, otros, a culpables de la decisión fatal; se convierten en relatores de diversas, fantásticas, espeluznantes y encubiertas afirmaciones, para finalmente preguntar: ¿Qué decís vos que estuviste siempre cerca de él?…

¡Oooh, Alexis, hermano mío! ¡Qué agradable fue disfrutar momentos de tu resonante vida, de esos momentos de conversación íntima! Te fuiste, y ni tú ni ellos ni otros muy cercanos a ti, ni yo mismo supimos cuánto valías, cómo eras y qué querías. Porque, sencillamente, como atleta y como humano fuíste grande. Te doliste en la intimdad, te hirieron en los combates, viste caer tu sangre y no te quejaste.

Fue para mí un honor inmerecido, quizá, haber sido uno de los íntimos en la vida de Alexis; teniendo amigos desde su infancia y desde su inicio boxístico, me permitió contrariarlo en los momentos y actos que otros le aplaudían. Me correspondió comprenderlo y acompañarlo en acciones y decisiones que para otros fueron negativas.

Fue tan grande y tan pequeño, tan egocéntrico y humilde a la vez, tan pobre y tan rico, tan fuerte y tan débil que sólo habiendo tenido el tiempo, la oportunidad y la capacidad necesaria para conocerlo y analizarlo se puede comprender lo que se diga de Alexis.

Siempre sorprendente y atractivo. Mientras estuvo entre nosotros nunca pasó de moda, ni pasará; fue y será un clásico boxeador: un ciudadano del mundo, de primera clase. Sus peleas fueron siempre apetecidas, solicitadas y vistas con emoción.

Alexis nos perteneció, porque a punta de golpes, sacrificios y sufrimientos nos dio lo mejor de sí en un cuadrilátero; pero las decisiones que tomó le pertenecen a él. ¡Por Dios! ¿Por qué se nos hace tan difícil entender que dejó a un lado el idilio y la vida de diversiones y disfrutes que la juventud ofrece, para darnos la oportunidad de quererlo y admirarlo como lo hicimos?

Alexis, hermano mío, nunca olvidaré que me consultaste en ocasiones, que buscáste mi opinión en otras. Esta vez no fue así, pero respeto lo que decidíste. En 57 rounds de vida realizaste una gran pelea y, al igual que ante Pryor, pienso que ibas ganando, que cometíste errores y recibíste golpes fuertes en ese trayecto. Caíste, recibíste conteos de protección y seguíste adelante, trastabillaste y retomaste el mando.

¡Qué fuerte fue el golpe que lo derribó! Al final, al igual que ante Pryor, con dolor ─así como cuando volvió del exilio presenté esas peleas por TV─ tengo que aceptar que perdió por nocaut. De la misma manera multitudes lo ovacionamos y de pie le brindamos sonoros aplausos en el momento final.

Su vida fue un imponderable. A pesar de las faltas o imperfecciones, esas que se tratan de ocultar y en otros casos no se aceptan, las mismas que si no existieran en nosotros no seríamos terrenales; puedo asegurar que las recordaremos impoluta.

Fue tan grande en esta tierra. Siempre me dijo que perdonaba a los que le maldijeron, maltrataron y escarnecieron. Le vi más grande cuando, tan sólo un mes antes del deceso, me comentó que ya no le importaba no tener lo que tuvo, porque en las alturas vio avaricia y mezquindad.

Fue un triunfador. Confío en que Dios, Grande en misericordia, haga prevalecer lo que decimos en la Tierra: “Ningún pecado es más grande que la misericordia de Dios”. Él se apiade de ti, hermano mío. Nos reencontraremos muy pronto. Amén y Amén.”

Comentarios

Nacho Solis “Ni yo mismo supe cuanto valías”. Son palabras reales, pero que nunca te imaginas que se la vas a decir en un escrito, en un comentario o en su lecho eterno. Eso también pensamos de un buen amigo, un familiar, pero tratarse de Alexis Argüello (una de las dos glorias más destacadas del deporte nicaragüense y una de las tres más grande de nuestra historia como Denis Martínez y Rubén García Sarmiento) solo nos queda reconocer, homenajear, apoyar y dedicarles más tiempo en vida a esas luminarias que pasan como estrella fugaz y no regresan. Y ahora que te das cuenta el valor de su amistad lo mejor que podes hacer es exprimir esas neuronas para deleitarnos e informarnos por ser un gran amigo inseparable de ese colosal campeón y bello ser humano! Gracias!!!!  Editor, catrachosports.com
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