Cuatro operaciones y tres años después, Delfino apunta a Río

ArgentinaCarlos Delfino celebra una victoria con la selección argentina. CABEl jugador argentino, que no juega desde 2013 por una lesión, intenta ponerse a punto con la selección argentina y estar en los Juegos de Río

“Es como andar en bicicleta. Podés no hacerlo durante un tiempo prolongado, pero cuando regresa a la actividad, el cuerpo se mueve solo”08/07/2016 09:26

Carlos Delfino desapareció del mapa. De repente. Como si la propia cancha se lo hubiera tragado aquel primero de mayo de 2013, cuando cayó roto en el Chesapeake Energy Arena de Oklahoma. Sus Rockets ganaron ese partido de primera ronda de playoffs ante los Thunder antes de ser eliminados la siguiente noche. Pero él, que venía aportando más de 10 puntos por partido, se marchó para no volver. Tenía 30 años.

Una gravísima lesión (fractura del escafoide del pie derecho) que en realidad se había producido en el partido anterior, tras un mate sobre Kevin Durant, cuatro operaciones, un calvario en la plenitud su carrera.

Fue traspasado a los Bucks, de ahí a los Clippers, que le rescindieron su contrato. Pasó a ser un fantasma. Pero él nunca dejó de creer. Hoy, más de 1.000 días después, a punto de cumplir 34, ‘Cabeza’ ha encontrado un resquicio. Con los ‘viejos’ de la albiceleste, Ginóbili, Scola, Nocioni, con esos que fue campeón olímpico en Atenas, ha vuelto a sentirse jugador de baloncesto.

“Tengo una mezcla de emociones terrible. Ansiedad tenía cuando estaba tratando de volver. Ahora estoy contento, buscando concentración. Es volver a hacer cosas que no hacía desde hace muchísimo tiempo. Pero es como andar en bicicleta. ‘Podés’ no hacerlo durante un tiempo prolongado, pero cuando regresas a la actividad, el cuerpo se mueve solo. Ahora hay que pedirle que se active, porque estuvo tres años sentadito mirando televisión“, confiesa en una entrevista en La Nación.

Delfino no juega con Argentina desde Londres 2012, pero ahí, en su ‘equipo’, sueña con volver gracias a la oportunidad brindada por Sergio Hernández. Ni siquiera él está seguro de que sea capaz de lograr el estado físico adecuado para estar en Río, en ese último baile de la Generación Dorada, pero sólo intentarlo es un éxito para quien ha pasado meses entrenando en solitario en la cancha de Unión, en su Santa Fe natal.

Cuatro operaciones

“Es increíble. Hoy, ‘Oveja’ (el seleccionador) me miró y me dijo que marque a Manu (Ginóbili). A ver, hace tres años que no marco ni a mi hijo. ¿Te imaginas lo que es ir a marcar a Manu otra vez? Es una sensación extraña. No es hacerlo contra tus amigos o con los veteranos. Así que digamos que va a ser todo muy interesante para mí. Pero primero quiero volver a ser un jugador de básquetbol”, se sinceraba el talentoso escolta, ex del Skipper de Bolonia, del Khimki y de los Pistons, Raptors, Bucks y Rockets durante más de 500 noches en la NBA.

La odisea se escenificó en los quirófanos. La primera operación fue en Nueva York, la segunda en Viena, la tercera en Buenos Aires. Cada vez una complicación nueva. Hasta que encontró el milagro en su Santa Fe, donde Raúl Theaux, un médico de confianza dio con la solución (le sacó un hueso de la cadera y se lo implantó en el pie) a finales de 2014.

“Lo único que te pido es jugar con mis mellizos, correr en una plaza y hacer una vida normal”, le confesó. En marzo del año pasado ya estaba corriendo. Pero era demasiado pronto. “Está mejor de lo que todos suponíamos”, dijo ahora Sergio Hernández tras el primer entrenamiento con la selección. Colaboración, Profesor, Venancio Ponce. Editor, catrachosports.com

Greg Moraga: Asociado AIPS No. NCA00692

latigomoraga17@hotmail.com

Sígueme en Twitter como:@GregMoraga

Diseño Web: Javier Bustillo

Share and Enjoy

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*